
Las ayudas a Proyectos de I+D están destinadas a apoyar iniciativas empresariales orientadas a la creación o mejora significativa de procesos productivos, productos o servicios. Este instrumento financia actividades tanto de investigación industrial como de desarrollo experimental, con el objetivo de fortalecer la capacidad tecnológica y la competitividad de las empresas.
Las ayudas pueden solicitarse en distintas modalidades, adaptadas a las características del proyecto y al tipo de colaboración empresarial. Entre ellas se encuentran los proyectos individuales, presentados por una única empresa, y los proyectos de cooperación nacional, desarrollados por consorcios de entre dos y seis empresas que trabajan conjuntamente mediante un acuerdo de colaboración.
También existen modalidades de cooperación tecnológica internacional, en las que empresas españolas participan en programas internacionales gestionados por el CDTI, como iniciativas multilaterales o bilaterales con agencias de financiación de otros países. Asimismo, se contemplan proyectos vinculados a programas europeos de innovación, proyectos orientados a la participación en grandes infraestructuras científicas o licitaciones internacionales, así como iniciativas destinadas al desarrollo de tecnologías duales relacionadas con defensa y seguridad.
Estas ayudas se dirigen exclusivamente a empresas, sin restricciones sectoriales ni tecnológicas, y se conceden a través de una convocatoria abierta durante todo el año, lo que permite a las compañías presentar sus proyectos en cualquier momento. La financiación se articula como una ayuda parcialmente reembolsable, que puede cubrir hasta el 85% del presupuesto aprobado del proyecto. La empresa beneficiaria deberá aportar al menos el 15% del presupuesto con recursos propios. Además, el programa contempla un tramo no reembolsable de entre el 10% y el 33% de la ayuda, lo que reduce el importe final a devolver.
El presupuesto mínimo elegible para los proyectos es de 175.000 euros, con una duración habitual de entre 12 y 36 meses, ampliable hasta 48 meses en proyectos de cooperación nacional. La devolución de la financiación puede realizarse en plazos de hasta 10 o 15 años, incluyendo un periodo de carencia de entre dos y tres años. Entre los gastos financiables se incluyen costes de personal investigador, adquisición de instrumental y materiales, contratación de investigación externa, servicios de consultoría tecnológica o adquisición de patentes y conocimientos técnicos. También pueden cubrirse gastos generales asociados al proyecto y los costes de auditoría necesarios para justificar la ayuda. Las colaboraciones externas podrán representar, con carácter general, hasta el 65% del presupuesto elegible.
Los proyectos se evalúan tanto desde el punto de vista técnico como financiero, teniendo en cuenta aspectos como el grado de innovación tecnológica, el plan de explotación comercial, la capacidad del consorcio o empresa participante y el impacto socioeconómico del proyecto, incluyendo criterios de sostenibilidad y perspectiva de género. Además, algunos proyectos pueden contar con cofinanciación de fondos europeos, como FEDER o el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, siempre que cumplan con requisitos como el principio de no causar un perjuicio significativo al medio ambiente (DNSH).
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